Después de llevar andando un buen rato divisamos la entrada de lo que parecía ser un pueblo rural. - Por lo menos hay habitantes en este lugar ? dije mirando hacia la gente que se veía andado por las calles.
- Sí, pero visten incluso peor que tú -dijo Perséfone encendiendo otro cigarrillo y soplándome el humo en toda la cara- y nos miran raro.
- Oye eso de vestir mal no hables tanto que tu tampoco llevas un modelito de ropa
-Que te follen -me deseó mientras se limpiaba una mota invisible de su camiseta rota.
- Será mejor que preguntemos a alguien de este pueblo donde nos encontramos. Y ya se a quien - dije mirando con una sonrisa a una chica joven de cabellos dorados que estaba sentada en un banco.
-Qué listo, no te jode -murmuró Perséfone mientras se arreglaba el collar de pinchos y se acercaba a ella- perdona tía, ¿dónde estamos?
- No me seas bruta - dije apartándola hacía atrás. Perdone señorita no era mi intención asustarla. Solamente le quería preguntar donde nos encontrábamos y si estábamos muy lejos de Berlín - le dije con una sonrisa.
- Esto... yo no...
-¿Berlín? -La bruta de la otra chica me miró incrédula- Perdona, pero yo estaba en Escocia hace unas horas...
- No pegues estos gritos que al final la acabaras asustando. Perdone señorita por favor acabe de hablar.
- Estamos en Garbin uno de los pueblos protegidos por los Avensis, no se donde esta esa Escocia ni Berlín.
Y después de decir eso salió corriendo hacia unos pueblerinos que no nos miraban con muy buena cara
-¿Estamos en dónde de qué? -Perséfone dejó caer al suelo el pitillo y lo pisó- Si alguien se ha enterado de algo, que levante la mano.
- Esta claro que muy lejos de casa, pero ahora será mejor que te comportes un poco mejor que esos tipejos se están acercando
-¿Y por eso me tengo que comportar mejor? Si quieren gresca, la van a tener -Sonrió macabramente y crujió los nudillos.
- Primero enterémonos bien de donde estamos luego haz lo que te de la gana, que yo me iré con la rubita aquella.
- Eh vosotros dos no sois de por aquí, ¿verdad? ? preguntó uno de los pueblerinos
- Deben de ser extranjeros ? espeto el otro
- ¿Hombre de Lionel? ? preguntó otro atemorizado
- Quizás no, pero no me gustan echémosles fuera del pueblo.
-Ey, de aquí no me mueve ni el mismísimo Jagger -dijo la chica- así que ¿por qué no os entretenéis buscando un bosque? Pero luego no os olvidéis de perderos en él.
- Maldita mocosa te vas a enterar - dijo uno de los tipejos alzándole la mano
- No hemos venido a pelear - dije parándole la mano con mi vara
- Mierda mi mano, me la ha quemado.
-Te jodes, imbécil -Perséfone sacó su vara y le dio en la cabeza, tirándole al suelo- venga, levántate, gilipollas, a ver quien es el mocoso ahora.
- ¡Alto! - grito la voz de una señora que venía con más pueblerinos
- Genial más pueblerinos , has visto lo que has logrado.
-Déjame en paz, puedo con todos esos y más -respondió, desafiante.
La mujer se acerco hacía nosotros y se quedó mirando fijamente las varas
- ¡Oh! está es la vara del agua - dijo sorprendida. Y está no es posible otra vara de fuego - esta vez su voz parecía preocupada.
- Son seguidores de Lionel no hay duda - espetó por detrás uno de los pueblerinos
- Si acabemos con ellos y llevémosles a la casa Avensis
- Esperad, no estamos seguro de ello.
-¿¡De qué cojones estáis hablando!? -Gritó mi "compañera" algo nerviosa- ¿Lionel? ¿Avensis? ¿Qué coño son?
- Esto perdonen pero no entendemos nada de lo que nos están diciendo, si nos pueden explicar.
- Claro por supuesto joven pues veras Hace más de tres mil años en la tierra de Marknoid, los dos hechiceros más grandes...
-Esto me lo sé -soltó Perséfone- pero todo se acaba cuando Frodo tira el anillo ¿no? -Sonrió.
-No la interrumpas, niñata -uno de los hombres la empujó para que se callara. Yo la tuve que detener antes de que le arreara.
- Entonces es por eso que hemos llegado hasta aquí para ayudar a uno de esos dos magos, baya que es como si cambiara de jefe en el trabajo. Seguiré disparando igual por lo que parece - dije sonriendo.
-Pero debéis utilizar las varas que tenéis -la mujer las señaló- la tuya domina el fuego, y la suya, el agua.
-Todo esto es una mariconada, yo me piro -Perséfone levantó ambas manos en un gesto de resignación y dio media vuelta.
Entonces por el fondo se iban escuchando murmuro de que los otros guerreros ya habían llegado y de que acabarían con nosotros. Y de pronto aparecieron un joven moreno que llevaba en su mano una vara acompañado de una bella señorita con el pelo oscuro largo que también llevaba una vara encima.
*OUT* Pues ya estamos en el pueblo la continuación ya la haremos cuando vuelva de Andalucia, solo estaré hasta el sabado. A ver si cuando vuelva esta lleno de posts esto jeje enga nos vemos. Por cierto esos dos son Logan y Dare. Gracias por tu ayuda Nep *OUT*










